Todo nace en el verano de 2023, en una de esas charlas de amigos, yo siempre era el que despues de dos birras decia: che... tengo una idea millonaria
La idea era hacer ropa, simplemente eso. No habia plan de marketing, no habia proveedores, no habia una idea clara, solo improvisar y aprender en el camino.
Después de meses de debates, peleas sobre nombres y descartar ideas ridículas, quedamos en OTHERSIDE. No fue una revelacion, no hubo un momento épico — fue algo como: "bueno fue, este nombre no está tan mal, vamos con ese". Y Hoy, entiendo perfectamente por que ese nombre y no otro, pero en ese momento era simplemente el que menos nos hacía ruido.

Lo que vino después fue meses aprendiendo desde cero. Telas, gramajes, tipos de algodón, cómo usar Photoshop, dónde comprar insumos, cómo no fundirse en el intento. Estábamos literal en 0. Tan en 0 que el capital inicial apenas alcanzaba para comprar 10 remeras y estamparlas con la plancha de la abuela. Sin horno, sin máquina, sin nada. La plancha de la abuela y las ganas.

Habemus primera prenda, este buzo fue el primero que hicimos. Ahora que lo veo no está tan mal obviamente tenía mil cosas para mejorar, pero tenía algo. Tenía identidad, aunque no supiéramos bien qué era eso todavía.

Al dia siguiente de publicarlo cayó la primera venta. Nunca me voy a olvidar de esa sensacion. Me llegó la notificación y no podía creer que alguien que no conocia, alguien que no era un amigo haciendonos el favor, había decidido gastarse la plata en algo que nosotros habíamos hecho. Eso no tiene precio.

Esa semana se vendieron todas las prendas que habíamos hecho. Y ahí nos creímos el cuento.
Parecía que todo iba a ser así, color de rosa, que habíamos encontrado el camino y que lo único que quedaba era escalar. Gran error amigos.
Hay momentos en los que no hay que dejarse llevar por esa comodidad, nunca hay que decir "estoy bien así, para qué quiero más" porque justo cuando te relajás, la realidad te da un cachetazo.

Vinieron los problemas. Muchos proveedores nos cagaron, prometían calidad y mandaban cualquier cosa (si es que nos mandaban). Los primeros clientes se empezaron a quejar; telas que se hacían bolita, estampados que se despegaban, demoras en los envíos.
Cada queja era un palo, pero cada palo era también información.
Y finalmente el proyecto que había empezado con 2 personas terminó en solo una.
Me quedé solo con la marca, con las deudas del aprendizaje y con la decisión de si seguir o no.

Ahí entendí algo que hoy es el centro de todo lo que es OTHERSIDE: todos tenemos una barrera. Una pared enorme entre donde estás y donde querés estar. La diferencia no está en si la pared existe o no, está en si sos capaz de verle el lado bueno a los golpes y usarlos para seguir. Eso es cruzar al otro lado.
Después de todo eso tranquilamente podría haber renunciado. Nadie me hubiera juzgado. Pero no. Usé todo ese aprendizaje, todos esos errores, todas esas noches de "para qué sigo con esto?" para darle un giro de 180 grados a la marca.
El resto es historia — y la seguimos escribiendo.
Continúa en el próximo blog.

